Cuando se tiene un barco, o lo alquilas, e invitas a tus amigos, la cosa es más complicada que si lo haces en tu casa. Las comodidades y el espacio no son los mismos. La gente, por lo general, no tiene muy claro lo que es la vida a bordo y hay que tener en cuenta algunos “detalles” que harán que la convivencia vaya como la seda.

Como buenos anfitriones deberemos ofrecer tranquilidad e información. Muchos neófitos temen que el barco puede volcar, más cuando, tratándose de un velero, empieza a escorar por el viento. Expliquémosles la función de la quilla, lo difícil que un barco se hunda o vuelque y las medidas de seguridad a bordo (extintores, uso de la radio, línea de vida, chalecos salvavidas,…).

Nada más embarcar debemos advertir algunas cuestiones:

  • El capitán o capitana son más que el anfitrión, son los responsables de la seguridad de todos y hay que acatar sus órdenes. Aclara que si les dices: “todo el mundo a cubierta” o “hay que ponerse los chalecos salvadidas”  lo tienen que hacer sin rechistar, nadie mejor que tú sabes lo que es necesario.
  • Pídeles un equipaje mínimo y flexible. El espacio a bordo es muy limitado, recomienda huir de las maletas rígidas, aunque sean de las aptas para cabina, acabarán siendo un trasto incómodo. Mejor una bolsa de tela o lona que se podrá acomodar a los huecos del camarote.

Invitados a bordo

  • Que se preparen para el mareo. Aún quien jura que no se ha mareado en su vida, es probable que en las primeras horas tras el zarpe empiece a sentirse indispuesto, con el agravante de que no puede encerrarse en el baño a vomitar en paz. Bajar al interior del barco cuando se está mareando no es nada aconsejable.
    • Tomar algo sólido antes de soltar amarras.
    • Un par de horas antes ingerir algún antimareo.
    • Dejarse de vergüenzas y que te adviertan que están empezando a sentirse mal, los acomodaremos en un lugar tranquilo y aireado y les indicararemos dónde queda sotavento por dónde podrán vomitar sin temor a manchar a toda la tripulación.
  • Precaución a la hora de usar el agua. Al almacenarse en depósitos, el agua no es ilimitada y no debe malgastarse. Nada de grifos abiertos, ni duchas interminables.
  • Respeto al medio ambiente. La navegación es una afición que tiene mucho que ver con la naturaleza. Prohibido arrojar desperdicios por la borda o maltratar el entorno.
  • Buen uso del wc. Los inodoros, grifos y duchas de un barco no son como los que tenemos en nuestras viviendas habituales. Suelen ser endebles y su funcionamiento es distinto. Si explicamos cómo actúan les ahorraremos dudas y a nosotros más de un disgusto.
  • La seguridad lo primero. Vivir en un lugar inestable en continuo movimiento nos puede hacer tropezar y hasta darnos algún golpe contra mamparos u otros objetos. Indiquemos la necesidad de estar agarrados siempre con una mano a un lugar estable del barco para mantener el equilibrio y usar calzado adecuado, aunque estemos deseando estar todo el tiempo descalzos.
  • Dales unas mínimas nociones de vocabulario (estribor, babor, mayor, foque, driza, rizo,…) y cómo hacer los nudos más sencillos (ballestrinque, as de guías,…) Será divertido y es una buena primera aproximación al mundo de la navegación.

invitados a bordo

. Cuida con esmero las comidas, dicen que el cocinero es la segunda figura más importante tras el capitán en una embarcación, comidas ligeras pero apetitosas y que no falten nunca tentempiés. En un barco la mayoría de la gente siempre tiene hambre y pocas ganas de cocinar. ¿Qué hacer si no queremos estar todo el día frente a los fogones mientras el resto disfruta de la navegación o un baño agradable? Tener preparados twppers de arroz blanco, pasta cocida muy al dente, salsas listas, empanadas, platos que solo haya que calentar, frutos secos, “snacks”… nos facilitarán la vida y podremos disfrutar de la compañía y el paisaje.

En un futuro post hablaré de trucos y recetas para comer delicioso a bordo sin ser un esclavo. Me ha costado muchos años de experiencia y he perdido demasiados buenos momentos “guisoteando”.

Eres el capitán no un déspota (este aspecto hay muchos capitanes que no lo tienen claro), las órdenes dalas claras y con cariño, de tu actitud y seguridad a la hora de enfrentarte ante cualquier contratiempo depende la tranquilidad del pasaje. Ah y por favor, que no se te suba el cargo a la cabeza. En el mundo de la navegación de recreo son frecuentes las “mutaciones” de personas encantadoras a dictadores implacables con tan solo asumir el puesto de capitán.

invitados a bordo

Preocúpate por su bienestar, intenta que dispongan de su propio espacio (no es fácil en pocos metros cuadrados donde la convivencia es más que estrecha), acepta su ayuda (entre todos la navegación es más agradable), aclara sus dudas y ten mano izquierda si alguno de tus invitados no es todo lo cortés que debiera o no sabe cómo se deben hacer las cosas a bordo. Un agrio enfrentamiento sin posibilidad de marcharse dando un portazo, puede ser una auténtica tortura para todos.

Podríamos seguir con muchas más peculiaridades de la vida a bordo, te dejo un artículo que publiqué hace algún tiempo al respecto: Protocolo a bordo , pero sobre todo no olvides que eres el anfitrión y a la vez el responsable de la seguridad de tus invitados, debes hacer todo lo posible para que se sientan a gusto, no sufran ningún contratiempo y tengan una experiencia inolvidable.

¿Tienes algún otro consejo o duda al respecto? Házmelo saber en Comentarios, me encantará ayudarte si puedo y conocer tus impresiones.

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