Este tema es una navaja de doble filo: ¿los piropos son un halago o una falta de respeto?

Está claro que todo depende de la intención que se emplee, pero nunca hay que olvidar que a lo mejor lo que creemos que es un inocente flirteo en realidad está haciendo sentir incómodo o incómoda a quien lo recibe.

En muchas culturas, como la latinoamericana, el hecho de piropear, e incluso silbar, en la calle a las mujeres es muy común. Esto probablemente no está realizado con la intención de ofender ni hacer sentir incómodas a las halagadas, es más, todo lo contrario: estoy casi segura de que su finalidad es agradar y hacer sentir mejor a quienes reciben estos gestos tan peculiares. Sin embargo, el resultado es todo lo contrario, te hacen sentir insegura, vulnerable y terriblemente avergonzada. La mayor parte de las veces agachas la cabeza y caminas más deprisa para salir de esa situación lo antes posible. ¿Qué falla? ¿Son las formas o palabras empleadas en sí? ¿Se trata de llamar la atención, elogiar públicamente o simplemente un muestra de dominio del varón frente a una mujer, casi siempre sola?

En Francia sin ir más lejos se van a sancionar los piropos en público con 90€ de multa sea cual sea la intencionalidad.

Es fundamental tener en cuenta dos factores: el respeto y la confianza.

Si un desconocido nos dice qué bien nos queda esa falda o ese escote de infarto a gritos desde la otra acera de la calle, no es lo mismo que lo haga tu pareja. Evidentemente, en una situación nos alegraremos de agradar a nuestro ser querido y en la otra nos arrepentiremos de haber escogido determinado atuendo para salir a la calle.

Piropos en la intimidad

Algunos componentes del aspecto físico pueden ser algo peliagudos, como por ejemplo elogiar las piernas o busto de una chica no es lo mismo que resaltar lo bonito que luce su pelo, igual que no es lo mismo que te llamen “¡Guapa!” por la calle que otro tipo de obscenidades desde lo alto de un andamio.

Si tú consideras que es un gesto bonito y que la receptora del piropo debería sentirse halagada y no comprendes por qué no te mira o la ves incómoda, deberías plantearte si tu aproximación ha sido desde el absoluto respeto. ¡A todos nos gusta agradar pero no sentirnos objetos! Por lo tanto, cualquier cortejo desde el respeto y el buen gusto será bien agradecido, cosa muy diferente es que te griten barbaridades o hagan comentarios sobre tu aspecto sin venir a cuento.

Cuando se trata de personas muy tímidas, a lo mejor la respuesta será más sutil o incluso hará como que no te ha oído, pero repito… si tu intención es hacer sentir bien y se trata de un elogio respetuoso, seguro que le alegras el día.

Pisa morena, pisa con garbo, que un relicario me voy a hacer con el trocito de mi capote que haya pisado tan lindo pie” (letra de una copla española)

En ocasiones hay que tener en cuenta en qué situación elegimos piropear y qué manera utilizamos. Si lo haces en una conversación privada, de manera íntima y sin ser avasallador, lo más seguro es que consigas una respuesta positiva. En cambio, si se realiza en público, a voces y con intención de llamar la atención, no hace falta que explique lo inapropiado que esto resulta y lo incómodo es.

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En definitiva, supongo que, como todo, depende de la intención, de la situación y del respeto que se emplee en la técnica. No hay nada malo en elogiar a las personas cuando hay un grado de confianza, como digo: a todos nos gusta agradar, tanto el receptor como el emisor del piropo, ¡pero depende mucho del cómo y cuándo!

Me gustaría que compartieras tu opinión, ¿Te gradan los piropos o te incomodan? ¿Te gusta piropear? ¿Prefieres elogiar en un ambiente de confianza o cualquier ocasión es buena para halagar? Deja tus impresiones en Comentarios, nos encantará conocerlas.