Benditos y malditos a un mismo tiempo, los tacones fascinan a hombres y mujeres aunque somos nosotras los que los sufrimos. Hace algún tiempo hice un post sobre este complemento aprovechando una salida a la discoteca de mi hija de 23 años, a última hora decidió cambiarse los taconazos por unas botas moteras y, no solo ganó en estilo, sino que pudo pasarse la noche bailando sin cara de acelga.

En esta ocasión la idea me le ha dado una alumna de mi curso online Factores Clave para Mejorar la Imagen Profesional. ¡Gracias Mercedes! Hace un par de días me consultaba si los tacones eran imprescindibles para una cita formal, y la pregunta tiene su miga.

Si nos atenemos a lo que dicta el protocolo y la etiqueta, la respuesta es un rotundo sí, no solo tacones sino medias, sea la temporada del año que sea. Ahora bien, si la esencia del protocolo asegura que no se trata de algo estricto ni inamovible, podemos sentirnos más libres a la hora de elegir qué zapatos calzar.

Una de las claves del estilo es la comodidad, sentirte guapa o guapo olvidándote de las prendas que llevas, moverte con soltura y naturalidad. Y eso, subidas en unos tacones de infarto, con pasos titubeantes para evitar una torcedura de tobillo y/o con un horrible dolor de pies es más que difícil.

¿No te has parado a pensar cómo a pesar de la igualdad de sexos, los diseñadores siguen insistiendo en poner de moda tacones cada vez de mayor altura? Sospecho que es una pequeña venganza porque los hombres (mayoría de diseñadores) nunca podrán sentir el poderío que da subirse a unos tacones de 10 centímetros o más.

Tacones demás de 5 cm son perjudiciales para la salud

Tacones de más de 5 cm son perjudiciales para la salud

Porque esa es otra, serán incómodos, al rato de llevarlos te dan ganas hasta de vomitar (literal en mi caso), pero los «efectos» de unos zapatos de tacón son múltiples y muchos de ellos no  solo estéticos (te hacen más alta, estilizan las piernas, te quitan algún kilo,…).

Piscológicamente dan seguridad, modifican el modo de andar (siempre que sepas caminar con tacones, claro), te sientes más guapa,… Tienen un efecto similar al llevar ropa interior bonita.

Pero a lo que íbamos: ¿tacones sí o no? Personalmente, y es una idea nada ortodoxa, los zapatos de tacón pueden hacerte parecer más «linda»,  pero a la larga son contraproducentes, no solo porque los podólogos afirman que un tacón de más de 5 centímetros es una fuente de serios problemas de salud (juanetes, pies martillo, durezas, callos,..) sino que estoy segura de que la molestia e incomodidad que producen afectan directamente a la imagen de la mujer que los lleva. A las pocas horas, o minutos, te cambian la cara, te obligan a buscar asiento desesperadamente, te impiden bailar a tus anchas o conversar de pie.

Afortunadamente la moda, siempre en movimiento, ha recuperado las playeras y deportivas fuera del gimnasio o las pistas de running, los diseñadores de calzado se esfuerzan por ofrecer calzado plano o semi, bonito y confortable, y las posibilidades de elección son muchas.

¿Tacón imprescindible para una reunión formal? Pues depende de lo  que vayas a hacer, de cómo te veas frente el espejo y, sobre todo, de cómo te sientas.

¿Te gustaría saber dónde se encuentran las claves de una buena imagen? ¿cómo potenciar tus fortalezas y pulir aquellos «defectillos»? Te dejo información sobre mi curso online:

Factores Clave para Mejorar la Imagen Profesional

Que tengas un 2016 espectacular y ¡nos vemos pronto!